Búsqueda personalizada

domingo, 31 de diciembre de 2006

tengo

isabel garcía mellado.
pequenyita.
dicen que tiene los mejores silencios de la poesía leida en voz alta, y supongo que es cierto. lo cierto es que es escalon esencial y principal de muchos sueños cumplidos después de conocerla. digamos que nada de todo esto habría ocurrido si ella no hubiese puesto los huevos y las ganas y las soluciones.
provocadora de pro,
la chica que leía poemas en el buckowski club (como la llamé una vez),
isabel NOS tiene:



TENGO

tengo sueño de mí
hambre de tí
necesidad del resto.
voy flotando hoy
no toco el suelo.
tengo un tango
cosido de puñales
y una deuda eterna
con las dudas.
tengo ganas de
dejar de pensar,
pero él nunca me deja.
tengo una patada en el culo
que puede sonar a nueva
pero es simplemente la vida
y el rastro de nuestras peleas.
tengo el odio guardaito
que a veces se emparanoia.
no tengo plan b,
lo que tengo son días e impulsos
y sombras de insultos apasionados.
tengo el césped sembrado de estrellas
y una casa con un corazón
colgado en la pared
dentro de un marco.
tengo los ojos fijos
en un deseo que no se cumple.
tengo la boca seca
de incertidumbre.
tengo el día menos pensado
a la vuelta de la esquina,
un bar de poetas
un ritmo de escombros
parecido a la fé
un silencio predilecto
un amor descontrolado
una espina venenosa
que me cura la sangre
para luego poder matarme
con la lengua.
tengo un monstruo malsano,
una madre y hermanos
tengo ganas de darme
a mis preferid@s.
tengo que rescatarme
tengo ansia de vino
tengo que colocarme
y volverme destino
y cantarle a la luna
que me pinte la piel
pa ir desnuda a buscarle
y quedarme con él.
tengo un lío tremendo
montao en mis cajones
porque es que en este cuento
no hay nadie a quien permita
quitarle a mis caprichos
los putos pantalones.

2 comentarios:

amoremachine dijo...

aquí me callo,
y no TENGO nada que decir
ya que ésto son palabras mayores.

Marcus Versus dijo...

No más silencios

yo no creo que Isabel sea una fábrica de silencios, creo que consigue meternos en sus poemas, entonces... el resto del mundo se acabó.

tengo untengo, tengo quete tengo