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martes, 24 de abril de 2007

John Lennon



tampoco creo ni en Elvis, ni en Kennedy, ni en reyes, ni en la magia, la biblia, ni me creo a Hitller, ni me creo a los beatles, y mucho menos al tal Jesús.
porque Dios es un concepto y el sueño se ha acabado.
eso sin duda.
más famoso que Dios, pero por se más poderoso,
por música, por alma, por lo que sacó de dentro
hacia fuera, a la gente...

y no necesitamos un tiro en la nuca, o un suicidio por un chute heroína

para ser héroes...

IMAGINA QUE TODOS FUÉRAMOS COMO JOHN

http://www.youtube.com/watch?v=jEOkxRLzBf0 IMAGINE

jueves, 5 de abril de 2007

hoy me atrevo pidiendo all apologies, que es justo en la que pensaba esta mañana, que escribí esto; como no, entre los 8 discos, caras b, versiones y gilipoyeces... silvi y yo pensamos en la misma puta canción.
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no quiero su muerte ni hablada ni discutida, joder.
no quiero esos gritos en mi cabeza que ya llevan, supongo, demasiado.
no quiero la idea de que mi edad es la suya siempre menos diez,
cuando yo cumpla 24 él hará 14,
cuando yo cumpla 27, él me recordará que cayó jóven
pero tan maduro de mente,
que su poesía se hunde aún sin letras.

kurt, ójala te pudiera abrazar

eres de lo poco que por más que pienso y no repito.
cartas como esta embadurnan mis diarios,
me sé de sobra cada aire que grabaste,
he machacado los suelos y tus tremendos ojos sin color,
.... y todavía descubro más y más.
y qué hubiera sido de esto
si te quedaras otro rato
así como tirado a solas con tu alma,
hubiéramos ganado batallas
y me hubiera dejado perder.
y a sabiendas del resto,
que ya,
ya lo sé;
retuerzo a ostias el centro
y pasa el jodido tiempo
y sigo viendo:

la vida es NIRVANA.


13 años sin Kurt


sábado, 31 de marzo de 2007

lunes, 12 de marzo de 2007

poema heróico según la teoría literaria de Raymond Trousseau

reconozco que no tengo ni puta idea de quien es el tal Raymond Trosseau ni de cómo se pronuncia ese apellido. pero viene al cuento de daniel herrera, que desde su plutón de cerveza envía constantes vitales que nos matan a golpes de letra. lo de las lagrimas verticales, en fin, y todo lo demás también, como decía andrés.
por eso tenía que estar aquí, a pesar de la tardanza y todo eso, uno va suministrando y esto es esto, espectacular espectaculo de frases revueltas como fuegos artificiales de sentimientos cachondos y revolucionarios.
van guardias, y se callan la boca.
daniel herrera:

POEMA HERÓICO SEGÚN LA TEORÍA LITERARIA DE RAYMOND TROUSSEAU

Me estoy dando cuenta de que soy un verdadero héroe!
Son tantas mis hazañas, tanta la fuerza que empeño... ¿Por dónde empezar?
Por ejemplo: 4 horas de sueño!
Qué os parece? Increíble, ¿no?
Y no sólo eso. Seguimos con los números: 6 cervezas anoche! Oeeeeeeeeeee!
Pero esperad amigos. Aguardad que eso no es todo. Eso apenas me convertiría en un aspirante a héroe, pero yo soy un héroe hecho y derecho. Vaya... un héroe de verdad. Nada de lo que diga parecerá poder ser superado, pero os aseguro que la enumeración es larga y siempre "in-crescendo".
Seguimos. Ayer besé a tres chicas.

Y rompí dos corazones.

Ayer dormí cuatro tercios

nueve

corazón

perdí dos veces el móvil
o era.....

no

espera:

la razón,

me fijé en las panzas.

mediodía en el
desierto
mi baño con bombillas nuevas de 120,

el solecillllllllooo

un par,

¡con un par!

una venilla
en la razón

¡no explote!
nonononononononononononono
todavía noaunquepero

un buen plato de fabes
y luegooooo
vinos, el viernes vinos,,,,,,,,,,,,,,,,,
AIRE
CAMA desierto espalda
gigante lugar donde ensayo muertes diarias y semen

se menciona también el glúteo?

¿HAy sitio aquí para una flatulencia?
¿Y el glúteo qué? ¡Estaba antes!

Para todos, incluso el autoplagio dos puntos eo eo
tenía preparado lo que le iba a decir si un día le encontraba por la calle, y se lo dijo:

¿Sabes pablo? Tenía una frase preparada para decirte si un día te veía, pero se me ha olvidado.

hihi
como se ríen los del norte de Europa,
ese lugar antiguamente asediado por la guerra
y que ahora aburrrrrrrrrrrrrre

¿Fabes Pablo?
Ahí sí hay lugar para la flatulencia

eoooooo eoe eooooooo

¿alguien?

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estoy de coña............

ay vicentín!
pero qué tú eras
como un planeta practicando tiro olímpico con sus lunas
para que le dejen solo


la poesía
es como redactar un manual de la vida.
A ver

tú

Jaimito

Imaginate que tuvieras que explicar a alguien que no ha existido en qué consiste esto, estar vivo, la realidad, como quieras verlo, Jaimito. Imagínate que tienes que escribir un manual de la realidad para que den cursillos en la nada.
Eso es poesía.

Jaimito intenta ahora
reventarse el cerebro con las manos que crecen y se endurecen tomando aspecto de yunkes, de templos broncíneos,
de cerros,

grita tanto que se hace el silencio,
como cuando gira la rueda de la puta y se ve todo blanco


soy un héroe,
doy saltitos esquivando arroyuelos
a veces me meto en el fango
pero
¿dónde se ha visto un héroe sin manchas de barro?
así poniéndome cursi diría arcilla
por aquéllo del hálito

pero es ponerse a explicar
y al pobre Jaimito se le cae la baba de aburrimiento,
una baba catarata
que va a parar al mar, que es el morir

así que preservemos la baba de Jaimito en el dulce asilo de la inexistencia y digamos

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que
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ayer viniste a darme la puñalada número mil
escribo este poema
porque soy un puto héroe

domingo, 4 de marzo de 2007



Tom Waits y Bono
recitan a Bukowski

domingo, 11 de febrero de 2007

nadie dijo que fuera fácil

aquí queda esto.
Pérez Reverte dixit.


Todo el mérito es tuyo; tienes mi palabra de honor. Quizá el botín de tan larga campaña –y lo que te queda todavía– no sea lo dorado y brillante que uno espera cuando la inicia, a los doce o trece años, con los ojos fascinados de quien se dispone a la aventura. Pero es un botín, es tuyo, es lo que hay, y es, te lo aseguro, mucho más de lo que la mayor parte de quienes te rodean obtendrán en su miserable y satisfecha vida. Tú has abordado naves más allá de Orión, recuerda. Tienes la mirada de los cien metros, esa que siempre te hará diferente hasta el final. Fuiste, vas, irás, esos cien metros más lejos que los otros; y durante la carrera, hasta que suene el disparo que le ponga fin, habrás sido tú y habrás sido libre, en vez de quedarte de rodillas, cómoda y estúpida, aguardando. Ahora sabes que todo merece la pena. La larga travesía por ese mundo de méritos numéricos y ausencia de reconocimiento, donde te viste obligada a arrastrar contigo al niño de papá, al tonto del haba, al inútil carne de matadero, con tal de llevar a buen término el trabajo para el que te bastabas en solitario. Has crecido y sabes que las oportunidades no estaban en los otros, sino en ti. Que no había nada malo en aquella chica tímida que se llevaba libros a las horas libres de tutoría; que buscaba la mirada de los profesores inteligentes, no para hacerles la pelota, sino por sentirse cómplice y no estar sola. La jovencita que sobrecargaba la mochila con El guardián entre el centeno o El señor de los anillos, que en la excursión del cole a Madrid prefería ver el Planetario, el Prado o el Reina Sofía a dejarse la garganta en el parque de atracciones. Que se enfrentaba a la hostilidad de compañeros cretinos porque era la única que había leído las Sonatas de Valle-Inclán o sabía quién era Wilkie Collins. Ahora que miras hacia atrás con madurez, comprendes que cada vez que alguien ninguneó tu forma de ser, te insultó, te miró por encima del hombro, no hizo sino precipitar tu aprendizaje y tu lucidez. Tu certeza de ser mejor, más despierta y diferente. Mírate ahora. Qué lejos estás de tanto borrego y tanto buey. Entras en la edad adulta sin que nadie pueda imponerte una sonrisa falsa cuando el mundo y su estupidez, su envidia, su mezquindad, te hagan fruncir el ceño. Ahora tienes la certeza de que no te equivocaste, y de que la niña callada en el banco del fondo puede ser vengada por la mujer que hoy la recuerda. Sabes ya que puedes ser feliz a tu manera y no a la de otros, con tus libros, con tus películas, con tu familia, con esos amigos que no sabes cuánto tiempo van a durar y por eso aprecias tanto, con la mirada serena que ahora posas a tu alrededor, en la calle, en el trabajo, en la vida. En la muerte. Ahora sabes que la virtud, en el más hondo sentido de la palabra, está en ese aguante de tantos años, cuando cerca estuvieron de convertirte en otra. Comprendes al fin que los malos profesores son un accidente sin demasiada importancia, pues eres tú quien aprende; y la vida, incluso con sus insultos, con sus malvados, con sus tragedias, con sus reglas implacables, la que te enseña. Nadie dijo que fuera fácil. El otro día fuiste a ver Salvador y saliste del cine asombrada, llorando. No por la película, ni por la suerte del protagonista, sino por la certeza de que los ideales de aquel muchacho ya no tienen sentido, porque ninguno los sustituye ahora, porque la gente de tu edad se divide en dos grandes grupos: una minoría de analfabetos desorientados, pasto de demagogia barata en manos de políticos sin escrúpulos, y una masa inerte cuya única aspiración es salir en Gran Hermano o ponerse hasta arriba el sábado por la noche; jóvenes con garganta y sin nada que gritar, que se irían por la pata abajo puestos en la piel de Salvador Puig Antich, o a los que, viendo El crimen de Cuenca, la sola visión del garrote vil haría cerrar los ojos con escalofríos en la nuca. Pero tus lágrimas, amiga, demuestran que tienes razón. Que no te equivocaste al amar al conde de Montecristo y al Gabriel Araceli de Galdós, al buscar el secreto genial de un soneto de Borges o Quevedo, al transitar, jugándotela, por los senderos sin carteles luminosos en los pasillos oscuros de la Historia. Al hacer de cada esfuerzo, de cada miedo, de cada desengaño, de cada ilusión y de cada libro, un martillo con el que picar los muros espesos que te rodean. Y si algún día tienes hijos, intenta que sean como tú. Como esos tipos flacos de los que hablaba Julio César, a la manera de Casio: gente de dormir inquieto, peligrosa y viva. La que quita el sueño a los apoltronados y a los imbéciles.

jueves, 1 de febrero de 2007

5 tristes tigres

MIGUEL DANTART
KIKO TOVAR
PACO CIFUENTES
ALEJANDRO MARTÍNEZ


cuatro cantautores. cuatro maneras de acordes y líricas. cuatros tíos que hacen espectáculo y llenan salas de sonrisas y aplausos (cada uno en su manera, pero con un cachondeo de equipo que te hancen pensar que ójala pudiera besar las canciones)
hace año y medio... se juntaron dentro y fuera del escenario y han conseguido hacerse hueco entre la noche madrileña.
(cada mes podéis verles en Galileo-Galilei y será un placer acompañar a quien se apunte)
Agradezco a Escandar por esos momentos que me han llevado a bailar "salvar esta canción de ti", que me dieron verbos tristes como "andar sin ti por Madrid", que me parten las maneras con "las cosas bonitas", que hemos venido a "cantautar", que nos reímos con "plásticos" y nos lloramos "en la palma de tu mano"... que este "mundo alborotado" no quiere "adictos" ni niñas "vestidas de domingo".
Darle las gracias también por la espera, ya que me pedí primer para comentar al grupazo este que nos puso el camino.
yo, sinceramente, si fuera Dantart me tomaba un wisky con la izquierda y con la derecha… puff..
(en fin, ante todo soy una señorita y nao sei decir palabrotas).

Ala! Que 4tíos han hecho del típico trabalenguas… un poquito de arte…

MIGUEL DANTART-- calle segovia

martes, 2 de enero de 2007

el maestro de los hiperbreves

hacer un relato hiperbreve es muy complicado, y este señor lo hace como un buen plato de cocina: los ingredientes justos y en su punto de sal. firma como nestor medrano, le conocí en yoescribo, donde por cierto se saco mucha mierda alrededor de él. lejos de los ruidos de lo tambores, dejo aquí su obra, concisa, hiperbreve. historias contadas en una puta linea muchas de ellas. se aconseja respirar entre relato y relato, tomarse el tiempon de pensar cada uno, y después degustar el siguiente.


EL HOMBRE QUE DORMÍA EN LA LLUVIA

Lo vi con los ojos cerrados y no pude más que escuchar la lluvia que le acompañaba. No había nadie más. Poca gente llegó después del mediodía. Sólo Joaquincito, el hijo de Carmela, preguntó que por qué dormía a esa hora, con tanta lluvia en el barrio. Su padre, mirándolo por última vez sobre aquella cama definitiva, se apresuró a decirle, es que no duerme, hijo: está muerto.

TRÁNSITO

Juan González dejó de ser señor para convertirse en difunto una mañana de domingo.

LA PRUEBA DE LOS MACHOS

A Federico lo tocó una mujer cuando apenas anochecía. Ya era un hombre al día siguiente.

YA NO EXISTE LA MONEDA

El hombre no soportó más. Había vivido con dos caras toda la vida; cuando intentó despojarse de una de ellas, la falsa, ya no había rostro en su cabeza.

LA MORTIFERA VELOCIDAD DEL TIEMPO

Todo ocurrió en dos instantes. En el primero de ellos desenfundó la pistola; en el segundo, cayó tieso con una bala en la frente.

lunes, 1 de enero de 2007

ayn

que alguien empiece un texto con una frase de Ángel Gónzalez en la cabecera quiere decir que, al menos, el susodicho tiene carta de presentación para quer le escuche. en este caso es un fémina, responde al nombre de Alzhu (si he leído bien), tiene un blog con un nombre tan interesante como comemeelcorazón, y creo que describe a la perfección esa cosa tan rara que a veces nos sucede de enamorarnos (mira que nosotros también manda cojones). en fin, que aquí lo dejo. porque no me digan. después de leerlo, que no es la ostia.


Ayn
"Ninguna era tan bella como tú durante aquel fugaz momento en que te amaba: mi vida entera" (Ángel González)

Juguemos a leernos poemas de poetas que no se suicidan antes de los treinta. Y busquemos películas francesas que hablen de amor no kamikace. Que a nosotros eso de amarnos se nos da de maravilla, aunque a veces, entre copas, rompamos algunos cristales. Que te quiero bien, amor, y te quiero siempre, ya lo sabes. Hagamos trucos de magia como los de esta noche, y yo desaparezco de tus manos para que empieces a buscarme por todos los rincones. Y que me encuentres, que me veas sentada en una de las esquinas de este inmenso pasillo con una sonrisa en los labios, y en los ojos las manos, pensando que así te despisto, que no me sabes de memoria ni a ciegas. Querámonos así todos los días, como algunos sólo aciertan a quererse un instante. Que tú y yo somos un caso aparte, una constelación perdida, la más limitada de las series.

maría

alfredo de hoces fue el ganador del premio de novela de yoescribo, esa página de literatura por internet. tiene el sentido del humor más preciso que conozco, es extraordinariamente analitico y cinico a la vez, y a veces se pone serio y escribe cosas como esta. en su blog comenta que la edicion de su libro "fukowski, memorias de un ingeniero" está agotada, y bueno, el tío es un crak, y esto es "maría", un relato de esos, ya sabéis, sí, de esos.


La recuerdo perfectamente, porque me dolía. Me dolía en el alma. Tendríamos unos ocho o nueve años, calculo. Yo era un niño tranquilo al que todos trataban bien. Ella era una niña feliz, pero yo intuía, por lo poco que sabía del mundo, que estaba destinada a sufrir. Aquello me mataba por dentro; la observaba y siempre me entristecía.

María era la personificación de la inocencia. No se podía adivinar si era guapa; su cara se ocultaba tras unas enormes gafas con un parche en uno de los cristales, y su gran sonrisa dejaba ver una dentadura mellada que le rompía el rostro. Sus andares eran torpes, despreocupados. Las demás niñas empezaban a preocuparse por su aspecto, jugaban a ser presumidas y arrogantes, se unían en grupos de los que María siempre estuvo excluida. Ella no parecía darse cuenta.

Siempre la recogía su madre a la salida del colegio. Era una señora de semblante serio, y a juzgar por sus arrugas la vida parecía haberle pasado la factura. Mientras llegaba la hora de la salida los padres de los demás niños charlaban entre ellos, hablaban de las notas de sus hijos, de los listos que eran, de lo lejos que iban a llegar. La madre de María siempre guardaba silencio. Cuando salía su hija la besaba con ternura, la cogía de la mano y echaban a andar. Yo me quedaba mirándolas. Suponía que el padre de María había muerto y que ella en el mundo sólo tenía a su madre. Deseaba con todas mis fuerzas que a aquella señora nunca le pasase nada; sentía que María sin su madre estaba destinada a la más horrible de las soledades, algo peor que la muerte. Sólo imaginarlo me desgarraba por dentro.

Yo no le quitaba el ojo de encima. Era una niña muy frágil; a veces jugando en el recreo tropezaba y caía al suelo, y se ponía a llorar desconsoladamente llamando a su madre. Yo me acercaba a ella y me quedaba mirándola, sin saber qué hacer, hasta que llegaba algún profesor.

Recuerdo una vez que nos dejaron solos en clase de manualidades. Uno de los niños se acercó a María y le quitó su cuaderno de dibujo. Ella se limitó a mirarle sonriente; él empezó a pasar páginas y a reír con ganas. María no alcanzaba a entender que se estaba riendo de ella. Otros niños se acercaron, y el cuaderno fue pasando de mano en mano. María empezó a comprender: su eterna sonrisa comenzó a desdibujarse de su rostro y una mirada triste e interrogante asomó detrás de sus enormes gafas. Yo sentía que estaban violando su inocencia; fui corriendo hasta su mesa y me hice con el cuaderno. Pasé unas cuantas páginas llenas de mariposas, nubes, arco iris, perros, gatos, pequeñas poesías muy tiernas e infantiles. Los demás niños reían a carcajadas y me gritaban que siguiera con el juego. Yo cerré aquel cuaderno y se lo devolví a María.

Como era de esperar, los otros niños se rieron de mí. Estás enamorado de ella, gritaban. Yo no sabía qué hacer. Me encontraba entre dos mundos enfrentados: uno como yo quería que fuese, el otro como siempre había sido y siempre iba a ser. Traté de escaparme de la situación conservando la dignidad. Miré al improvisado corrillo de niños y dije: ¡anda ya, con lo fea que es!

En la última palabra se me quebró la voz y empecé a notar que algo se descomponía en mi interior. Salí corriendo de la clase, entré al cuarto de baño y vomité hasta el alma. Creo que fue una especie de reacción alérgica a la mezquindad; abrazado al váter vomité con ganas intentado expulsarla de mí para siempre. Me sequé las lágrimas y salí del servicio dejando atrás una dignidad estúpida y cruel.

Volví a mi mesa deseando que María no me hubiera oído. Nunca supe si me oyó o no, pero ella siguió sonriendo. Jamás he vuelto a traicionar a nadie.

El año pasado, una mañana lluviosa de navidad, iba paseando sin rumbo con mi perro cuando me crucé con dos mujeres. Una era alta, muy atractiva, con vaqueros ceñidos y larga melena. A la otra la reconocí al instante por su semblante serio. A pesar de su avanzada edad, se notaba que aún iba a vivir largos años.

Con María sólo me crucé una mirada fugaz. No me reconoció, y yo no me atreví a decirle nada. Pasé de largo, pero no pude evitar preguntarme qué habría pensado al mirarme a los ojos. Quizás me tomó por otro de tantos hombres crueles y estúpidos.

La vida me ha puesto a prueba muchas veces, pero siempre he conseguido sacar fuerzas de flaqueza y seguir adelante. Porque sé que si consigo conservar mis valores y no caer en la mezquindad, en alguna parte María seguirá sonriendo.